Yo,Dulcinea

IMG_6143“No ser amado es una simple desventura;
la verdadera desgracia es no amar”
Albert Camus

La pluma de Cervantes nos regaló a este personaje que ya, sin remedio, forma parte de nuestro imaginario sobre el amor. Don Quijote la deseó, la amó de forma incondicional; transformó a la mujer sencilla, elevándola a la categoría de princesa, de señora que todo caballero desearía tener a su lado, batiéndose, incluso, en duelo por defender su nombre y su honor. Se enfrentó  a gigantes, molinos y fantasmas solo para vencerlos en nombre de su amada.

Cada aventura del hidalgo tenía como fin conquistar a su Dulcinea. En realidad, todos, hombres y mujeres, cuando nos enamoramos lo hacemos de esa Dulcinea pues, de alguna forma, ella se ha convertido en la esencia del amor.Pero… y Dulcinea ¿que piensa de todo lo que se ha escrito, dibujado e incluso cantado sobre su persona? ¿Quién invento a quién? ¿Es Dulcinea un producto del imaginario de Alonso Quijano?  ¿es él quien forma parte de la imaginación de una campesina? Yo, Dulcinea nos acerca, a través del monologo, a las aventuras del hidalgo de La Mancha pero, esta vez, desde otros ojos: los de la mujer, imaginada o real. Ahora, la palabra la tiene ella, Dulcinea, el pasado y el futuro de un mito inmortal.

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